13 dic. 2009

Punto de contacto

En la frontera entre yo y el mundo se libra la batalla.

Ahí hago juegos malabares con lo que toco.

Soy el único responsable de esa frontera.

1 dic. 2009

Los perros según las personas

Mucha gente habla de los perros en términos de dominancia;
pero los perros son como las personas,
a veces dominantes y a veces no.

19 nov. 2009

Después de él el fin del mundo

Por eso eleva los brazos al cielo.

En un último gesto de retener a Dios allá en lo alto.

16 nov. 2009

Ser o no Ser

Dice Helen Keller* que le resulta dificil entender que una persona que no ha tenido casi acceso a la cultura y nació en un pueblecito pueda haber escrito 27 obras inmortales... El estar vivo, e inmerso en el mundo, es creo yo suficiente justificación para ser capaz de escribir tales obras. Seguro que Shakespeare no tuvo tiempo de calcular todas las implicaciones de su frase, ni todos los sentidos ocultos de ella, pero la intuición de "ser o no ser, esa es la cuestión" ha calado de tal manera en la posterior evolución del pensamiento humano que el autor de la cita no hubiera podido comprenderlo.
Una estudiante de sociología danesa, Tanya Yorgensen**, ha calculado el tiempo que los humanos han empleado en repetir la famosa frase desde la primera representación de Hamlet, y esto da un lapso muchas veces superior a lo que duró la propia existencia de Shakespeare. Según los cálculos de Tanya cabrían unas mil quinientas vidas del bardo, esto es, hubiéramos tenido a Hamlet repitiendo la primera sentencia de su monólogo desde la aparición de los primeros cromañones hasta hoy...
Algo hay sin duda en la frase que nos llama, recurrentemente, a buscarle un sentido nuevo aún no apercibido.
¿A qué se refiere el bardo?
Ser o no ser.../ y luego viene la cuestión, pero si hay una cuestión es porque hay que decidir, porque se puede optar, y entonces la libertad del hombre pone al intelecto a trabajar sobre la duda, buscando una respuesta, que permitirá planificar un plan, que será personal, y que lo llevará a... Ser o no Ser. Pero si este hubiera sido el sentido, seguramente Shakespeare hubiera empleado otra frase: suicidarse o no suicidarse; vivir o no vivir; mantenerse (por un esfuerzo consciente) en toda la integridad o dejarse llevar por las fantasmales manos entrópicas que tiran de nosotros desde la tumba...
Ser o no Ser.../
El muchacho tiene en las manos la calavera de su padre, muerto de una muerte agudamente dolorosa, y ve en ella la prefiguración de su propia muerte, inevitable. Sin duda filosofa sobre el sentido de la vida y el de la muerte
/...esa es la cuestión.
La cuestión es precisamente que él, con su mano de carne, sostiene ante sus ojos la calavera de hueso, muerta, de su propio padre. Y los ojos vacíos de su progenitor; de su propio origen en el mundo; miran sus ojos repletos de vida y de preguntas sin contestarle con nada más que con ser lo que es, una calavera seca, donde ya ni los gusanos se alimentan, y que es, a la inversa del vacío del que hablaba Lao-Tsé que hacía que la taza fuera taza, la substancia que permitió que en el hueco anidarán la esperanza, el amor, la confianza, la sabiduría, la responsabilidad, y también los demonios de aquel que fue su padre y ahora ya no es nada.
La cuestión es que entre el ser y el no ser se sitúa todo cuanto podemos transmitirnos sobre este mundo, como Shakespeare nos transmite su reflexión en boca de Hamlet, pero al final todo ello es del ser, y del no ser no sabemos nada, salvo que es el vacío que hace a la taza, o el cráneo que encierra el mundo.
O quizá sea la madre del universo, una cosa indefinible e inexplicable, de quien Lao-Tsé, que nació viejo de más de ochenta años, intentaba tomar teta.
Lo mismo que Shakespeare, porque si no... ¿a qué ese empeño en poner la cuestión (el fondo y la forma de nuestra taza) en esa misma cuestión?
Lo mismo que los cromañones; que llevamos ya ochenta mil años tomando en nuestras manos las calaveras de nuestros padres y tratando de entender qué es el ser y qué es el no ser.

*Helen Keller "luz en mi oscuridad" cap. III
**Tanya Yorgensen "El umbral significativo: un ensayo sobre la influencia de las obras de Arte en la inteligencia global" (aún no traducido al castellano)

14 oct. 2009

La pérdida de los ritos de iniciación

Hace dos o tres semanas vi en la tele una película al estilo de los remakes yankis de "rebelión en las aulas", ambientada en Madrid, y obviamente rodada pensando en el mercado americano.

El contenido de la película era: multiculturalidad conflictiva; barrios marginales; agresividad juvenil; bandas callejeras "suputamadre" profesores motivados; profesores hiperpasotas; jodidas vidas personales de todos y cada uno de los alumnos; ultimatum administrativo para cerrar el instituto; machismo-feminismo jodido; muerte de alumno por la banda "suputamadre"; música como elemento cultural aglutinante y salvador; y final feliz con todos los padres aplaudiendo a rabiar la obrilla de los nenes. La pelicula me pareció deshonesta y peligrosa. Deshonesta porque no refleja la realidad sino que adapta el cliché de ese tipo de peliculas españolizándolo. Peligrosa porque a pesar de su fachada de "buen rollito"; igual que falsea los datos reales del problema puede realimentar actitudes chungas en todo tipo de espectadores poco críticos. Quiero decir; al poner en el candelero un tema que no existe, la peli le da ya carta de naturaleza y abre, por así decirlo, la caja de los males (la de Pandora).

Un par de días después, en el parque de enfrente de mi casa, veía a los jóvenes relacionarse entre ellos. Me era más que evidente que no se fían de los adultos, y que no los toman como modelos. Lo que pasa, me decía, es que se ha perdido la continuidad cultural. La cadena de confianza que debe unir como eslabones a los miembros de una misma especie y que va del más viejo hasta el más joven está rota. Y yo podía señalar donde estaba la ruptura: los padres de estos chicos estaban viendo la tele. Las madres se estaban nutriendo espiritualmente de los magatchinos de cotilleo y otros realitishous. La edad mental de los padres, su experiencia de vida había sido superada ya por lo vivido por sus hijos... ¿de quién iban a aprender? ... y tenemos suerte -pensaba- que a pesar del estúpido entusiasmo de esos actorcillos y directores mezquinos, mediocres e irresponsables por hacer parecer Madrid una ciudad sin ley y el problema mucho más grave de lo que creen; a pesar de esa estúpida pasividad de madres y padres y ese mal entendido respeto a los hijos que hace que las madres no tomen ninguna iniciativa y se limiten a preguntarles a sus hijos ¿qué quieres que hagamos? (lo oigo 15 veces al día); tenemos suerte de que los jóvenes adolescentes sean, en general, tan formalitos... Sí, se ha roto la continuidad temporal, la continuidad cultural, y los jóvenes ya no tienen adultos a los que pedirles consejo. Sólo tienen a otros jóvenes: los más mayores del grupo. ¿Y a estos quién los guía? Los ritos de pubertad, morir para volver a nacer, circuncisiones, escoriaciones y tatuajes, velar armas, noche en la selva, ingesta de drogas dirigida por un chamán, los misterios eleusinos, o el modo, más lento y menos traumático, (quizá el más elegante que hemos tenido en occidente) en el que griegos adultos educaban, a lo largo de años, a griegos más jóvenes, en lo que era precisamente ser adulto. No. Abandonados a su suerte. Están abandonados a su suerte. A estos no los guía nadie.

2 oct. 2009

Estudiándome a mí mismo...

No le tengo mucho miedo a la muerte. Me da más miedo el miedo que sentiré cuando me muera.

1 oct. 2009

Mis creencias

Soy PANTEÍSTA Creo en el panteón.

28 sept. 2009

circular por la ciudad

Circular por la ciudad es siempre un arte difícil al que los rurales tardan en acostumbrarse. Es sin duda por eso que muchos de ellos, cuando se acercan a las grandes urbes, lo hacen en transporte público, o prefieren, si han venido en automóvil, dejarlo aparcado y recorrer a pie la ciudad. Este arte de caminar a pie por la ciudad también les cuesta lo suyo y suelen llegar, al menos los primeros días, exhaustos al hotel o a casa de los parientes que los han acogido.
Hay normas no escritas que les cuesta comprender, por ejemplo las que rijen el cruce de los pasos cebra: Se da siempre en estos lugares una sutil interacción entre el caminante urbanita y el conductor que normalmente escapa a la percepción del hombre rural quien, como un daltónico no distingue el rojo del verde, no alcanza a ver el rápido cambio de miradas en el que se negocia quien pasará primero; si el conductor o el peatón. Y si el hombre de pueblo es ciego a esta comunicación, todavía lo es más, como aquellos daltónicos que sólo ven en blanco y negro, a los términos mismos de esa negociación, flor ciertamente de encanto y belleza, pero cuyas sutiles iridiscencias sólo pueden ser apreciadas realmente por quienes hemos nacido y nos hemos criado en una ciudad populosa.
Mis tres perros saben circular por la ciudad. Yo les he enseñado a hacerlo. Suelen andar sueltos delante de mí, investigando las cosas que les interesan. Cuando llegan a un cruce de calles o a un semáforo se paran y esperan a que yo llegue. Cruzamos siempre juntos, cuando las condiciones son favorables. Sin embargo no son las mismas las condiciones favorables para que cruce un perro que las que facilitan el cruce de un humano. Como yo intento enseñarles a valerse por sí mismos (siempre es posible que un perro se pierda por la ciudad), esperamos siempre a que las condiciones sean óptimas para ellos (y favorables para mí).
Es evidente que los perros tienen dificultades para comprender el tráfico. La aparición de un automovil a gran velocidad en dirección perpendicular a la del sentido de la marcha es algo para lo que la naturaleza no les preparó. Igual pasa con los humanos, y es raro ver que se deje a un niño de menos de 7 años circular solo por la ciudad.

La importancia de las ceremonias

.- ¡Deja el pasado y ven con nosotros! Los niños, dos o tres; quizá una niña; han de levantarse ahora y acudir al hipnótico llamado del maestro de ceremonias. Durante la última media hora, sentados en sus tejas, han asistido al juicio inapelable y después al castigo del miembro de una banda rival. Castigo cruel, terrible y sangriento, aunque el juicio fuera justo y el juez dictara sentencia sin acritud. Todos los miembros de la banda se han levantado y han propinado un golpe en la cabeza del condenado. Golpe testimonial, que expresa el acuerdo unánime de la banda con la sentencia aunque no siempre tiene que ser así. Hay dos que no se han levantado... son, me dice una voz en mi oído, dos que no están de acuerdo con la sentencia o que la encuentran demasiado fuerte. El cumplimiento ritual, que es a lo que estoy asistiendo, permite que los miembros expresen el grado en que se sienten ofendidos y su implicación en el castigo. Es también un juicio al juez, que ha de procurar dictar sentencias justas. Recuerdo ahora que el tercer golpe lo dió un colérico individuo que propinó un tremendo testarazo al reo, como si con su solo golpe quisiera igualar los dados por toda la tribu. Veo ahora que aquel golpe tremendo me turbó, me ofuscó de horror, y mientras afino mi memoria para descubrir asombrado que la mayoría de los miembros habían retenido toda manifestación de cólera para propinar, únicamente, el golpe que consideraban justo, un nuevo movimiento enfoca mi atención sobre el reo, y veo que el cuerpo de este va cambiando a medida que la tensión reinante anuncia la aproximación de los verdugos. Su cabeza se ha ido hinchando y ha modificado su textura hasta convertirse en un enorme balón de goma que ha absorbido el resto de su cuerpo. Ojos, nariz, boca y orejas se han desplazado a la parte inferior del balón y a través de su piel de goma semitranslúcida se ve el interior, trémulo, como una masa cerebral con circunvoluciones que parece absorber todas las partes deformadas del cuerpo. Ejemplar castigo, me digo, en que todo el cuerpo se vuelve cerebro para que no se pierda ni la más ínfima percepción del sufrimiento, pero debo dejar de pensar ya porque los verdugos han colocado dos persendéricas semicirculares de hierro alrededor de la víctima que le dan asiento, impidiéndole rodar hacia los lados, y empieza acto seguido un castigo espeluznante: Los verdugos golpean por turno con gigantescas mazas de madera el enorme huevo en su huevera. A cada golpe la maza rebota y la membrana de la cabeza vibra, tensa, como un globo de goma. Los verdugos observan atentos todos estos cambios y propinan un segundo golpe. Van cambiando el ritmo de los golpes y alternando los objetos con que lo golpean; las mazas, bates de béisbol, dos palas, dos martillos de picapedrero, dos mazas de gong. Buscan visiblemente sincronizar cada golpe con el siguiente para que las vibraciones del interior del globo sean cada vez más fuertes. En el interior de la cabeza las circunvoluciones tiemblan y esbozan mil guernicas apocalípticos...
Dentro de ese refugio uterino, pienso, el hombre debe intentar mantener sus órganos vitales lo más alejados posible de las paredes y de la resonancia. Mientras pienso esto los verdugos han dejado de dar golpes y uno de ellos se sube a los bordes de la huevera y descarga, con todas sus fuerzas, un puño que se hunde hasta el codo en la masa gomosa y flexible. Mientras el otro verdugo ha cogido un pico y con el próximo golpe clava la punta hasta la cruz...
Cuando el terrible castigo ha terminado los verdugos acompañan al reo hasta el cruce del callejón y él mismo, renqueante y dejando un rastro de sangre, dobla la esquina apoyándose en las paredes y desaparece. ¡Sangre! pienso yo, hace falta sangre para cualquier rito de iniciación. Como la vida es la muerte, crecer también es la muerte, y la sangre señala la irreversibilidad de cada cambio.
El ritual de iniciación comenzó esta mañana, y sé que los niños han pasado por diferentes pruebas a lo largo de todo el día. Sé, porque me han contado que es así, que los niños llegaron al campamento con el primer rayo de sol, fuertemente abrazados a sus tejas, y que solicitaron formalmente al vigilante del alba entrar en la tribu. Ahora, después de haber puesto a prueba su físico, su carácter y su inteligencia, el Sacro Oficio de Sangre ha abierto para ellos las puertas espirituales de la tribu. .- ¡Deja tu pasado y ven con nosotros! clama con voz tonante el oficiante. los niños se han levantado ahora de golpe, con decisión, de las tejas ceremoniosas que habían llevado todo el día apretadas contra su pecho y sobre las que se habían sentado para presenciar, ahora como espectadores, el rito del castigo. Mientras los niños se aproximan al chamán y al jefe y son recibidos, efusivamente, por toda la tribu, la voz susurra en mi oído: Antes durante las ceremonias había veces que las tejas se levantaban solas y quedaban un rato en el aire. Ahora, la mayoría de las tribus suelen usar juguetes... mientras escucho esto comprendo, fugazmente, lo que significa, aunque luego vuelvo a olvidarlo y me parece, todo lo que he visto, un absurdo terrible de violencia a erradicar.

27 ago. 2009

PALLÁ

Cuando empiezas a comprender

el sentido de la vida

y vives, quizá, de

forma más pertinente

es cuando te haces viejo

y cada vez te queda menos

para la muerte.

Ramadín, ramadán, ramadín don dan

.

Dios, en esta época del año,

prefiere llamarse Alá, porque

se divierte mucho más.


23 ago. 2009

Crónica en negro II

Aquí iba otro texto en el que entre otras cosas tenía previsto señalar con un par de frases ingeniosas el contraste entre lo simpáticos que son los negros y el horror que nos produce saber que en sus países se mutilan a machetazos y se genocidan por cualquier cuestión sin importancia, por ejemplo de raza o tribu (¿y qué más les dará, si todos son negros?).
Pero mejor me guardo las gracias para otra ocasión y dejo hablar a esta película, honesta y terrible, hecha con un presupuesto bajísimo y completamente gratis.
Y aquí la segunda parte...

trascendencia

todo acto tiene un sentido intrínseco, dictado por una inescrutable fuerza que es común en los ámbitos científicos y religiosos, de alguna forma cada acción tiene un lazo con dicha fuerza que lo hace pertenecer siempre al terreno del ceremonial. En pocas palabras todo acto es un ritual, y el pecado verdadero está en desviar la mirada ante tal ceremonia, en huir ante su profundidad.
De "el mito de la realidad"
(enlace aquí al lado)

8 ago. 2009

Ama y haz lo que quieras

Deben de ser muy numerosos, muchísimo más de lo que nos pensamos. Pero no hay forma de saberlo. De entre ellos sólo salen a la luz pública los criminales, y sus crímenes son tan atroces que contaminan ¡ay! a todos ellos. Mienten en las encuestas, no quieren que nadie sepa que lo son, y así las estadísticas quedan falseadas; y más ahora, que desde EEUU, ese patoso entre las naciones, se lleva orquestando desde hace años una durísima e intransigente campaña en su contra. La campaña ha tenido tanto éxito, a base de películas de juicos y terror psicológico, que desde ya hace unos cuantos años el término con el que se los designa es para mucha gente sinónimo de criminal. Y sin embargo son muy numerosos; las experiencias tempranas son las que marcan en la vida, las que más se recuerdan, y la mayoría de nosotros tuvimos nuestras primeras experiencias sexuales con otros niños...
Pederastia: de Paidós = niño y Eros = deseo, atracción
Paidofilia: de Paidós = niño y Filia = atracción, amor
Andan psicólogos, psiquiatras y otros "expertos" preguntándose qué es lo que anda mal en la mente de estos individuos; cuando son ellos precisamente, los pocos sanos que tenemos; los que no han activado el tonto tabú cultural que a una cierta edad nos hace rechazar el amor por los niños y substituirlo por el amor por los adultos quienes son el síntoma de una enfermedad grave y terrible que padecemos todos como individuos y como sociedad:
Que a medida que crecemos nos volvemos más feos, más desagradables y menos atractivos.

12 jul. 2009

Hoy toca cita literaria, disculpad mi pereza creativa.
Los cuatro hermosos gatos que seguís mi blog con interés
reconoceréis sin duda (aunque mucho mejor escrito que lo
mío) qué bien se acomoda de algunos escritos previos míos.
El Desconocido
En la calle, han detenido al hombre y a la mujer. Se les oye gritar bajo los golpes. Es insoportable.
Freud se levanta precipitadamente y se dirige a la ventana.
El Desconocido se interpone y se lo impide.
No, por favor.
FREUD: ¡Y permite Vd. que esto suceda!
EL DESCONOCIDO: Hice al hombre libre.
FREUD: ¡Libre para el mal!
EL DESCONOCIDO (cortándole el paso, pese a los gritos, que se hacen más fuertes): Libre para el bien y para el mal, sino la libertad no es nada.
FREUD: ¿Así que no es Vd. responsable?
Por toda respuesta, el Desconocido deja bruscamente de retenerlo. Freud se precipita hacia la ventana.
Los gritos se han calmado. Únicamente se oye el paso de las botas, que se alejan.
El Desconocido se ha desplomado sobre un asiento.
Han detenido a una pareja. Se la llevan... (girándose hacia el Desconocido) ¿Dónde?
EL DESCONOCIDO (sin fuerzas): a los campos...
FREUD: ¿A los campos?
Freud está espantado por la noticia. Se acerca al Desconocido que está aun más enfermo que él...
¡Impídaselo! ¡Impida todo esto! ¿Cómo quiere que después de esto sigan creyendo en Usted? ¡Basta!
Lo toma por el cuello de la camisa y lo sacude.
EL DESCONOCIDO : No puedo.
FREUD (vehemente): ¡Vamos! ¡Intervenga! ¡Detenga esta pesadilla, rápido!
EL DESCONOCIDO: No puedo. ¡Ya no puedo!
El desconocido se libera, reune sus fuerzas para ir a cerrar la ventana. Por lo menos ya no se oye el sonido de las botas...
Se apoya contra la ventana, agotado.
FREUD: ¡Eres todopoderoso!
EL DESCONOCIDO: Falso. En el momento en que hice a los hombres libres, perdí la omnipotencia y la omnisciencia. Hubiera podido controlarlo todo y saberlo todo por adelantado si simplemente hubiera construído autómatas.
FREUD: Entonces ¿porqué lo hiciste, este mundo?
EL DESCONOCIDO: Por la razón que justifica todas las tonterías, por la razón que nos hace hacerlo todo, sin la cual nada sería... por amor.
Mira a Freud, que parece sentirse incómodo.
Bajas los ojos, mi Freud, ¿tú no quieres esto, eh, un Dios que ama? ¿Prefieres un Dios que ruge, de rostro terrible, vengador, que lanza rayos con las manos? Todos vosotros preferís esto, un Padre vengador, en vez de un Padre que ama...
Se acerca a Freud que está sentado, y se arrodilla ante él.
¿Y porqué os habría hecho yo, si no fuera por amor? Pero vosotros no la queréis, la ternura de Dios, vosotros no queréis un Dios que llora... que sufre... (tiernamente) Oh, sí, tú querrías un Dios ante el que prosternarse, pero no un Dios que se arrodilla...
(Eric-Emmanuel Schmitt
"Le Visiteur" Traducción propia)
Texto sacado de Théovie

1 jul. 2009

Dios sólo existe en el inconsciente colectivo (y no en todo).
El hombre es esclavo de sus pasiones y obedece a su camello.
¿Quién tiene más poder?

¿El Papa de Roma o el Camello de Obama?

28 jun. 2009

crCri cri cri cri cri Ha venido un grillo -dijo el taxidermista. .- Sí, -dije yo- lleva ya varios días viniendo por aquí. .- ¿Es grillo o grilla? -dijo el taxidermista. .- No lo sé, -dije- a lo mejor sólo cantan los machos. .- Y a lo mejor cantan los machos y las hembras, pero tienen una canción diferente para cada sexo. .- Sí, y si supiéramos las canciones de los grillos podríamos diferenciar los machos de las hembras. .- Nos pasamos la vida repitiendo las mismas cosas inútiles y en cambio no conocemos las cosas importantes del mundo en que vivimos -dijo el ladrón. .- No conocemos nada de la vida de los que nos acompañan en el mundo -dije yo. .- Ni de nosotros mismos -dijo el taxidermista. .- Porque lo importante son los seres vivos, ¿no? dijo el ladrón. .- Y los muertos -dijo el taxidermista. .- Sí, -dije yo. Si los muertos son importantes imagínate los vivos. .- Sí...

21 jun. 2009

. ¡Y qué miedo debe dar morirse si en el último segundo de la vida el alma se refugia en el pasado buscando otra salida!

Y aquí estamos, Madre, viendo pasar los años. Ya poca cosa queda de la alocada jovencilla que fuiste un día.
Aunque sé que fuiste joven, siempre te vi vieja, porque mira, me llevabas de ventaja muchos años.

Y qué miedo debe dar morirse si en el último segundo de la vida el alma se refugia en el pasado buscando otra salida.

Mejor cualquier otra cosa, Madre. Mejor cualquier otra cosa que esta angustia permanente. Mejor haberme matado en tu seno, cuando apenas sí pensaba, cuando apenas sí sentía, y no sabía lo que era el miedo.

¡ASESINA! ¡Asesina irresponsable! que dándomela vida me has dado la muerte.

17 jun. 2009

La felicidad... Humm, es algo más que una sensación, más que una emoción.. Yo diría que es algo así como un estado de ánimo, ¿no? Bueno, pues si es un estado de ánimo debe de ser una de las poquísimas cosas que están bajo nuestro control. El truco que usa la sociedad para que seamos los miembros disminuidos que necesita es hacernos creer que no depende de nosotros. Así toda la energía que ponemos en conseguirla (que puede ser más que la que un humano equilibrado gastaría en sobrevivir), la puede desviar, este monstruo holista que conformamos, en provecho de fines que nos son ajenos.

12 jun. 2009

retrato en negro (parte I)

Llegaron a mediados de los 80. En el 86 concretamente vendían hachís en "el Portalet", junto a la Plaza de la Virgen. Antes sólo habían sido una anécdota para niños chicos: "mira mamá; ¡un negro!
 Los primeros fueron senegaleses: Babacar, Mamadou, Boby, Don, Jean-Pierre, Brown, Tilot...

Hablaban con voz grave; un peu enjouée; un francés académico, rico y fluido. Pronto al Portalet empezó a acudir personal ávido de exotismo y de emociones nuevas. Mujeres sobre todo, en grupo al principio, y después solas. Pero también vinieron hombres, los suyos, vigilantes. Y otros, atraídos por la miel de unas mujeres fáciles, que quizá turbadas en el último momento o bien rechazadas podrían caer, si este esperaba pacientemente, en las garras del blanquito de turno.

Después llegaron los macarras: Atraídos por los rapiñadores, que siempre habían sido presa fácil para ellos, empezaron a introducir entre las descocadas damas locales a sus propias "cocottes".
Como en aquel ambiente de musculosos negros, ávidos de mujeres blancas, su negocio corría cierto peligro, al final sólo quedaron aquellos que podían defender sus fuentes de ingresos con el argumento más sólido del mundo: "es mía". Me refiero, claro está, a los maridos...

Entretanto los negros habían salido del garito y se extendían ya por la Plaza de la Virgen y aledaños. Ya eran muchos más, y de más países, y empezó a verse junto a ellos, o buscándolos ávidamente, a un nuevo espécimen humano, miembro de una extraña secta: Los Yonkies.
Los Yonkies eran los hermanos menores de los auténticos Hippies, que heroica y románticamente se habían dejado caer en brazos de la heroína, para vivir sueños constantes y desdibujar las fronteras entre lo real y lo imaginado.
A diferencia de sus hermanos mayores no tenían grandes ideales por los que luchar, y culpaban a la sociedad de todos sus males, haciendo así bueno con su actitud el argumento que la sociedad empleó para menospreciarlos: "usan la droga para huir". En muy pocos meses los Yonkies se convirtieron en estadísticas de "inseguridad ciudadana", (expresión que unos años después haría furor). Y justificaron un incremento significativo de las dotaciones policiales asignadas a nuestras calles, con el consiguiente aumento proporcional de otro cierto tipo de "inseguridad" policiacal.
 

la gente, nuestra gente de España, empezó a mirar mal a los negros, y eso no pudo evitarlo ni la nueva política de penalizar y perseguir la venta, consumo y tenencia de drogas (en el 86 nos hacíamos los porros delante de los maderos), ni la masiva arribada de moros marroquíes y argelinos que, comportándose como si hubieran llegado al paraíso, se emborrachaban; tomaban sin preguntar cuanto les apetecía; y molestaban a nuestras mujeres como si de huríes puestas aquí para su solo placer se tratara. Ni siquiera la simpática figura del negro con bolsos de viaje llenos de "bibelots" que se recorría decenas de kilómetros de selva urbana cada día con la cantinela del: "kompra, paisa, compra" consiguió cambiar esa mirada de disgusto que nos causaban, y sólo ellos (los negros ambulantes), saben cuánto hubieron de soportar por parte de estúpidos, miserables y degenerados blancos blanduzcos bromas, burlas e indignidades.

3 jun. 2009

Hace unas semanas una vieja amiga me invitó a comer a su casa con su familia. Y había otra invitada, más vieja aún, de unos 73 años. ¡Con una vitalidad!

Tan hermosa que me enamoré.

Y se notaba. La invitada lo notó, estoy seguro, y creí percibir un par de veces en sus ojos como un brillo de diversión ante el halago.

La comida fue gozosa y alegre.

La conversación fue rica e inteligente, densa y fluída. Y las cuestiones más elevadas y teóricas tenían un toque humano y pragmático. Y las cuestiones más terrenas adquirían consistencia intelectual. Y humanidad.

La invitada nos dejó pronto.

Tenía que volver con sus monjas, a dirigir su convento y su orfanato.

Unos días después mi amiga me comentó:

.- Le dije a Sor _____   que nunca te había visto tan callado.

.- ¿Y? le pregunté sorprendido por la imagen de mí que descubría en ella.

.- Sí, me contestó, "pero cada vez que abría la boca era para decir justo lo que había que decir".

Ojalá exista la reencarnación, porque la próxima vida me pido con ella.

2 jun. 2009

¿Y qué diablos piensa Dios del mundo?

Se me ocurre que Dios debe hacerse también esas preguntas fundamentales que nos hacemos todos:

¿Quienes somos?

¿De donde venimos?

¿A donde vamos?

¿Es mejor el bien, o el mal?

¿Porqué existe el ser, y no más bien la nada?

¿Es posible el sexo sin amor? ¿Y porqué es tan poco satisfactorio?

Y otras así tan importantes, y que nos definen como seres racionales...

Y la verdad, la verdad la verdad, pero verdad de la buena, es que si Dios se ha preocupado un poquito de metafísicas y ontologías...

no me puedo imaginar que ahora pueda ser otra cosa sino existencialista.

15 abr. 2009

Algo así como que hay un lío de tribunales y nadie investiga a los aforrados

4 abr. 2009

El 15 de febrero de este año era domingo, había llovido. Salí cámara en ristre dispuesto a hacer algunas buenas fotos (esto de las cámaras digitales nos hace parecer a todos turistas japoneses). Un montoncito de hierba que había sobrevivido junto a los rieles del tranvía me parecía merecedor de pasar a la posteridad ¿quién sabe si en un futuro lejano cuando todos hayamos muerto y los extraterrestres o los arqueólogos acaricien nuestros restos no será esta la única foto que quedará de nuestra época? agachado, con el culo en pompa, encuadrando bien, reteniendo la respiración... ¡Mierda!
Alguien me estaba empujando el codo. Me giro: es un perro.
(Los perros tienen una pronunciación muy defectuosa, y entienden poco nuestras palabras, es decir, lo que creemos que decimos. En cambio tienen un excelente lenguaje corporal con el que pueden expresar conceptos sutilísimos, y sobre todo entienden muy bien lo que decimos, es decir, lo que a despecho de nuestras palabras expresa nuestro lenguaje corporal)
.- Déjame en paz, tío, ¿no ves que me estás molestando?
El perro se puso delante para que lo viera. Era un Rotweiler. En ese momento debí hacer esta foto, la primera que le hice, la que sin duda irá a parar a los museos extraterrestres de dentro de mil años..
.- ¿¿?? Perdona tío, es que así agachado y con ese olor me parecía que eras un hombre-perro...
.- Me has tocado el codo justo cuando iba a pulsar el disparador, estaba muy concentrado... bah, no pasa nada, ¿qué quieres?
.- Mira, que he visto que has dejado una bolsa en el alfeizar de esa ventana y sé que tiene comida, ¿no me darías un poco?
Ya estábamos junto a la ventana, donde estaban mi paraguas y mi bolsa, así que no podía engañarle.
.- Son tres panecillos de chocolate, que los llevaba a casa de unos amigos para desayunar, pero te puedo dar el mío.
.- Gracias.
Y se lo comió.
.- ¿Dónde está tu amo?
.- --- --- --- ¿Qué?
.- Tu jefe, tu humano, el que se ocupa de tí. ¿Dónde está tu responsable?
.- Estoy sólo.
.- Eres un perrazo muy grande para andar solo por la ciudad, ¿no sabes volver a casa?
.- Eso es, no sé volver a casa.
Discutimos algo más sobre el tema pero no logré sacarlo de ahí.
.- Bueno, si me sigues igual te puedo ayudar -le dije.
Y me dirigía a un veterinario cercano de guardia 24 horas.
El perro, qué suerte la mía, no tenía chip. Ni lo conocían allí.
Anduvimos mucho tiempo recorriendo el barrio de arriba abajo. Vimos varios dueños de perros y otro veterinario de guardia. Nadie lo conocía y él no hizo ademán de reconocer nada.
Al final, cuando estuve seguro de que el animal no escondía aviesas intenciones ni era un loco peligroso disfrazado de perrito bueno llamé a mi amiga. En su casa llevaban 3 horas esperándome para desayunar...
.- Voy con el Rotweiler.
.- Aquí no me lo traigas que me da miedo.
.- ¡Pero si voy siempre con el Rubio y la Cindy!
.- Es distinto, ellos son buenos.
.- Y este también es bueno.
.- No me fío.
.- Bueno, baja abajo y lo ves, y tú decides.
.- Así se hizo, y claro, le gustó.
Pero qué sorpresa, cuando intentamos entrar en el patio el perro se negaba.
.- ¡No, no, que me da miedo!
Este no sabe nada de puertas estrechas -pensé- sólo de portales anchos.
Al final conseguimos hacerle pasar sentándonos en las escaleras del patio con la puerta abierta y hablándole muy cariñosamente.
El ascensor...
.- ¡¡No, no, a esa caja estrecha no!! ¡¡ahí si que no me meteréis!!
Y desde luego parecía imposible, pero en el patio no se podía escapar como no fuera hacia las escaleras, y estas también le daban miedo. Al final lo cogí en volandas y de este modo poco digno entró en el ascensor.
Seis pisos; lo que tarda en subir un ascensor normal seis pisos; y un axfisiante olor a miedo lo impregnó todo: El ascensor, nosotros, nuestras ropas...
Este no sabe nada de escaleras ni de ascensores -me dije- siempre ha vivido en un bajo o en un chalet.
Pero... ¿qué hacía entonces en pleno centro de la ciudad?
Seis horas después llegaba a casa con el perro, collar, correa y pienso que había mendigado en los veterinarios, con la esperanza de que estuviera lo bastante cansado para no crearme dificultades con Rubio ni con los sesenta gatos del solar.
No me las creó. Comió y se echó a dormir en la alfombrita que le puse, y poco después pude salir a dar al Rubio y a la Cindy un merecido paseo nocturno.

Ved aquí una foto de los tres hecha una semana después.

29 mar. 2009

Menos niños y más linces

Yo también me sumo a la campaña de la Iglesia en defensa de los derechos de la fauna salvaje. Particularmente de los linces y muy especialemente del Lince Ibérico, especie endémica de la que quizá queden menos de 200 ejemplares...

La valiente campaña que ha hecho la Conferencia Episcopal Española en defensa del Linx Pardinus, uno de los cuatro únicos representantes de género Linx que existen en el mundo, y de cuya supervivencia los españoles hemos de sentirnos profundamente responsables supone no sólo una implicación decidida de nuestros pastores en defensa de la diversidad biológica sino que, tomando ellos el liderazgo ecologista en pro de la salvación de nuestros escasos e indefensos hermanos animales se abre para los linces un camino de esperanza hacia la supervivencia como especie que hasta ahora tenían prácticamente vedado.

También supone esta campaña una revisión callada de las posturas de desprecio de los derechos de los animales que ha tomado tradicionalmente la Iglesia Católica, haciéndose complices y minimizando la maldad de acciones como la caza recreativa, el toreo y el uso de los animales para los más diversos fines sin reconocerles ni dignidad ni derechos intrínsecos.

Pero sobre todo, y desde el propio punto de vista de la Iglesia, supone ¡por fin! un reconocimiento de la responsabilidad que para nosotros deriva de las palabras del Génesis, cuando en el Capítulo uno, versículos 26 y 28, después de crear Dios los animales y ver que es bueno, decide crear al hombre a su imagen y semejanza, y hacerlo señor de ellos. Porque ¿qué puede significar esto sino que Dios, habiéndonos creado semejantes a él, confía en nosotros, y en que también hallaremos buena su creación, y seremos señores de ella? ¡Señores! no verdugos, ni tiranos, ni exterminadores.

Por eso me adhiero de todo corazón a la campaña de la Conferencia Episcopal Española, y por fin me siento orgulloso de mis obispos y me felicito de que hallan tomado bajo su protección al Lince Ibérico, la especie de felino más amenazada de extinción del mundo, igualándolo en el cartel con un bebé humano, significando así que todos somos hijos de Dios, y añadiéndole el sello rojo "LINCE PROTEGIDO" significando así que nosotros, como señores de ellos por mandato divino, tenemos la responsabiliidad de protegerlos.



Sí, yo también pienso, como los obispos, que hay demasiados niños y muy pocos linces en el mundo.

Amigos hasta en el Infierno

Uno de mis amigos es obispo.
No os diré quien.

Se dice el pecado pero no el pecador.