12 jul 2009
1 jul 2009
El hombre es esclavo de sus pasiones y obedece a su camello.
28 jun 2009
21 jun 2009
Y aquí estamos, Madre, viendo pasar los años. Ya poca cosa queda de la alocada jovencilla que fuiste un día.
Aunque sé que fuiste joven, siempre te vi vieja, porque mira, me llevabas de ventaja muchos años.
Y qué miedo debe dar morirse si en el último segundo de la vida el alma se refugia en el pasado buscando otra salida.
Mejor cualquier otra cosa, Madre. Mejor cualquier otra cosa que esta angustia permanente. Mejor haberme matado en tu seno, cuando apenas sí pensaba, cuando apenas sí sentía, y no sabía lo que era el miedo.
¡ASESINA! ¡Asesina irresponsable! que dándomela vida me has dado la muerte.
17 jun 2009
12 jun 2009
retrato en negro (parte I)
Los primeros fueron senegaleses: Babacar, Mamadou, Boby, Don, Jean-Pierre, Brown, Tilot...
Hablaban con voz grave; un peu enjouée; un francés académico, rico y fluido. Pronto al Portalet empezó a acudir personal ávido de exotismo y de emociones nuevas. Mujeres sobre todo, en grupo al principio, y después solas. Pero también vinieron hombres, los suyos, vigilantes. Y otros, atraídos por la miel de unas mujeres fáciles, que quizá turbadas en el último momento o bien rechazadas podrían caer, si este esperaba pacientemente, en las garras del blanquito de turno.
Después llegaron los macarras: Atraídos por los rapiñadores, que siempre habían sido presa fácil para ellos, empezaron a introducir entre las descocadas damas locales a sus propias "cocottes".
Como en aquel ambiente de musculosos negros, ávidos de mujeres blancas, su negocio corría cierto peligro, al final sólo quedaron aquellos que podían defender sus fuentes de ingresos con el argumento más sólido del mundo: "es mía". Me refiero, claro está, a los maridos...
Los Yonkies eran los hermanos menores de los auténticos Hippies, que heroica y románticamente se habían dejado caer en brazos de la heroína, para vivir sueños constantes y desdibujar las fronteras entre lo real y lo imaginado.
A diferencia de sus hermanos mayores no tenían grandes ideales por los que luchar, y culpaban a la sociedad de todos sus males, haciendo así bueno con su actitud el argumento que la sociedad empleó para menospreciarlos: "usan la droga para huir". En muy pocos meses los Yonkies se convirtieron en estadísticas de "inseguridad ciudadana", (expresión que unos años después haría furor). Y justificaron un incremento significativo de las dotaciones policiales asignadas a nuestras calles, con el consiguiente aumento proporcional de otro cierto tipo de "inseguridad" policiacal.
la gente, nuestra gente de España, empezó a mirar mal a los negros, y eso no pudo evitarlo ni la nueva política de penalizar y perseguir la venta, consumo y tenencia de drogas (en el 86 nos hacíamos los porros delante de los maderos), ni la masiva arribada de moros marroquíes y argelinos que, comportándose como si hubieran llegado al paraíso, se emborrachaban; tomaban sin preguntar cuanto les apetecía; y molestaban a nuestras mujeres como si de huríes puestas aquí para su solo placer se tratara. Ni siquiera la simpática figura del negro con bolsos de viaje llenos de "bibelots" que se recorría decenas de kilómetros de selva urbana cada día con la cantinela del: "kompra, paisa, compra" consiguió cambiar esa mirada de disgusto que nos causaban, y sólo ellos (los negros ambulantes), saben cuánto hubieron de soportar por parte de estúpidos, miserables y degenerados blancos blanduzcos bromas, burlas e indignidades.
3 jun 2009
Hace unas semanas una vieja amiga me invitó a comer a su casa con su familia. Y había otra invitada, más vieja aún, de unos 73 años. ¡Con una vitalidad!
Tan hermosa que me enamoré.
Y se notaba. La invitada lo notó, estoy seguro, y creí percibir un par de veces en sus ojos como un brillo de diversión ante el halago.
La comida fue gozosa y alegre.
La conversación fue rica e inteligente, densa y fluída. Y las cuestiones más elevadas y teóricas tenían un toque humano y pragmático. Y las cuestiones más terrenas adquirían consistencia intelectual. Y humanidad.
La invitada nos dejó pronto.
Tenía que volver con sus monjas, a dirigir su convento y su orfanato.
Unos días después mi amiga me comentó:
.- Le dije a Sor _____ que nunca te había visto tan callado.
.- ¿Y? le pregunté sorprendido por la imagen de mí que descubría en ella.
.- Sí, me contestó, "pero cada vez que abría la boca era para decir justo lo que había que decir".
Ojalá exista la reencarnación, porque la próxima vida me pido con ella.
2 jun 2009
¿Y qué diablos piensa Dios del mundo?
Se me ocurre que Dios debe hacerse también esas preguntas fundamentales que nos hacemos todos:
¿Quienes somos?
¿De donde venimos?
¿A donde vamos?
¿Es mejor el bien, o el mal?
¿Porqué existe el ser, y no más bien la nada?
¿Es posible el sexo sin amor? ¿Y porqué es tan poco satisfactorio?
Y otras así tan importantes, y que nos definen como seres racionales...
Y la verdad, la verdad la verdad, pero verdad de la buena, es que si Dios se ha preocupado un poquito de metafísicas y ontologías...
no me puedo imaginar que ahora pueda ser otra cosa sino existencialista.
4 abr 2009
El 15 de febrero de este año era domingo, había llovido. Salí cámara en ristre dispuesto a hacer algunas buenas fotos (esto de las cámaras digitales nos hace parecer a todos turistas japoneses). Un montoncito de hierba que había sobrevivido junto a los rieles del tranvía me parecía merecedor de pasar a la posteridad ¿quién sabe si en un futuro lejano cuando todos hayamos muerto y los extraterrestres o los arqueólogos acaricien nuestros restos no será esta la única foto que quedará de nuestra época? agachado, con el culo en pompa, encuadrando bien, reteniendo la respiración... ¡Mierda!Alguien me estaba empujando el codo. Me giro: es un perro.
(Los perros tienen una pronunciación muy defectuosa, y entienden poco nuestras palabras, es decir, lo que creemos que decimos. En cambio tienen un excelente lenguaje corporal con el que pueden expresar conceptos sutilísimos, y sobre todo entienden muy bien lo que decimos, es decir, lo que a despecho de nuestras palabras expresa nuestro lenguaje corporal)
.- Déjame en paz, tío, ¿no ves que me estás molestando?
El perro se puso delante para que lo viera. Era un Rotweiler. En ese momento debí hacer esta foto, la primera que le hice, la que sin duda irá a parar a los museos extraterrestres de dentro de mil años..
.- ¿¿?? Perdona tío, es que así agachado y con ese olor me parecía que eras un hombre-perro...
.- Me has tocado el codo justo cuando iba a pulsar el disparador, estaba muy concentrado... bah, no pasa nada, ¿qué quieres?
.- Mira, que he visto que has dejado una bolsa en el alfeizar de esa ventana y sé que tiene comida, ¿no me darías un poco?
Ya estábamos junto a la ventana, donde estaban mi paraguas y mi bolsa, así que no podía engañarle.
.- Son tres panecillos de chocolate, que los llevaba a casa de unos amigos para desayunar, pero te puedo dar el mío.
.- Gracias.
Y se lo comió.
.- ¿Dónde está tu amo?
.- --- --- --- ¿Qué?
.- Tu jefe, tu humano, el que se ocupa de tí. ¿Dónde está tu responsable?
.- Estoy sólo.
.- Eres un perrazo muy grande para andar solo por la ciudad, ¿no sabes volver a casa?
.- Eso es, no sé volver a casa.
Discutimos algo más sobre el tema pero no logré sacarlo de ahí.
.- Bueno, si me sigues igual te puedo ayudar -le dije.
Y me dirigía a un veterinario cercano de guardia 24 horas.
El perro, qué suerte la mía, no tenía chip. Ni lo conocían allí.
Anduvimos mucho tiempo recorriendo el barrio de arriba abajo. Vimos varios dueños de perros y otro veterinario de guardia. Nadie lo conocía y él no hizo ademán de reconocer nada.
Al final, cuando estuve seguro de que el animal no escondía aviesas intenciones ni era un loco peligroso disfrazado de perrito bueno llamé a mi amiga. En su casa llevaban 3 horas esperándome para desayunar...
.- Voy con el Rotweiler.
.- Aquí no me lo traigas que me da miedo.
.- ¡Pero si voy siempre con el Rubio y la Cindy!
.- Es distinto, ellos son buenos.
.- Y este también es bueno.
.- No me fío.
.- Bueno, baja abajo y lo ves, y tú decides.
.- Así se hizo, y claro, le gustó.
Pero qué sorpresa, cuando intentamos entrar en el patio el perro se negaba.
.- ¡No, no, que me da miedo!
Este no sabe nada de puertas estrechas -pensé- sólo de portales anchos.
Al final conseguimos hacerle pasar sentándonos en las escaleras del patio con la puerta abierta y hablándole muy cariñosamente.
El ascensor...
.- ¡¡No, no, a esa caja estrecha no!! ¡¡ahí si que no me meteréis!!
Y desde luego parecía imposible, pero en el patio no se podía escapar como no fuera hacia las escaleras, y estas también le daban miedo. Al final lo cogí en volandas y de este modo poco digno entró en el ascensor.
Seis pisos; lo que tarda en subir un ascensor normal seis pisos; y un axfisiante olor a miedo lo impregnó todo: El ascensor, nosotros, nuestras ropas...
Este no sabe nada de escaleras ni de ascensores -me dije- siempre ha vivido en un bajo o en un chalet.
Pero... ¿qué hacía entonces en pleno centro de la ciudad?
Seis horas después llegaba a casa con el perro, collar, correa y pienso que había mendigado en los veterinarios, con la esperanza de que estuviera lo bastante cansado para no crearme dificultades con Rubio ni con los sesenta gatos del solar.
No me las creó. Comió y se echó a dormir en la alfombrita que le puse, y poco después pude salir a dar al Rubio y a la Cindy un merecido paseo nocturno.
Ved aquí una foto de los tres hecha una semana después.
29 mar 2009
Menos niños y más linces
La valiente campaña que ha hecho la Conferencia Episcopal Española en defensa del Linx Pardinus, uno de los cuatro únicos representantes de género Linx que existen en el mundo, y de cuya supervivencia los españoles hemos de sentirnos profundamente responsables supone no sólo una implicación decidida de nuestros pastores en defensa de la diversidad biológica sino que, tomando ellos el liderazgo ecologista en pro de la salvación de nuestros escasos e indefensos hermanos animales se abre para los linces un camino de esperanza hacia la supervivencia como especie que hasta ahora tenían prácticamente vedado.
También supone esta campaña una revisión callada de las posturas de desprecio de los derechos de los animales que ha tomado tradicionalmente la Iglesia Católica, haciéndose complices y minimizando la maldad de acciones como la caza recreativa, el toreo y el uso de los animales para los más diversos fines sin reconocerles ni dignidad ni derechos intrínsecos.
Pero sobre todo, y desde el propio punto de vista de la Iglesia, supone ¡por fin! un reconocimiento de la responsabilidad que para nosotros deriva de las palabras del Génesis, cuando en el Capítulo uno, versículos 26 y 28, después de crear Dios los animales y ver que es bueno, decide crear al hombre a su imagen y semejanza, y hacerlo señor de ellos. Porque ¿qué puede significar esto sino que Dios, habiéndonos creado semejantes a él, confía en nosotros, y en que también hallaremos buena su creación, y seremos señores de ella? ¡Señores! no verdugos, ni tiranos, ni exterminadores.
Por eso me adhiero de todo corazón a la campaña de la Conferencia Episcopal Española, y por fin me siento orgulloso de mis obispos y me felicito de que hallan tomado bajo su protección al Lince Ibérico, la especie de felino más amenazada de extinción del mundo, igualándolo en el cartel con un bebé humano, significando así que todos somos hijos de Dios, y añadiéndole el sello rojo "LINCE PROTEGIDO" significando así que nosotros, como señores de ellos por mandato divino, tenemos la responsabiliidad de protegerlos.
Sí, yo también pienso, como los obispos, que hay demasiados niños y muy pocos linces en el mundo.
Amigos hasta en el Infierno
No os diré quien.
Se dice el pecado pero no el pecador.