9 ago. 2010

Visita a un centro de baja exigencia de ayuda a los sin techo

Vuelvo a los mercedarios sobre las 17'30. Me abre un chico que no conozco. Supongo que utilizan el equivalente a "presos de confianza" para ayudar en el servicio, de ahora en adelante "el servicio" y atender a los usuarios, de ahora en adelante "los usuarios" El nuevo me hace las habituales preguntas:
¿Es la primera vez que vienes aquí?
.- ¿Cómo te llamas?
Pero cuando le digo el nombre me pide luego el apellido ¿¿??. La baja exigencia parece menguar...
Y más que menguará, porque inmediatamente me dice:
.- Lo que no pueden entrar son los perros.
Al final sale la Monja y se dirime la cosa a mi favor, pero hay nuevas normas: Los animales domésticos no pueden ir por cualquier parte, deben estar en la escalera. La escalera sube desde enfrente de la cocina hasta el cuarto donde se almacena la ropa, es una escalera interior. Entro seguido por los perros y los comentarios me siguen de camino. La sensación debe ser muy parecida a la de entrar en el patio de una prisión, aunque quizá menos violenta... Hay unos 40 hombres en el local, y una sola chica aparte de las que atienden. Está con su novio en la mesa pequeña que hay debajo de la escalera.
Mayoritariamente se oye hablar árabe, y español en la tele. Me cruzo con el chico que momentos antes en la calle había hecho ademán de apartarse para que no lo tocara la Cindy...
Me dirijo pues a mi castigo y voy rumiando mi malestar:
Castigado en la escalera...

No podré cargar el portátil, y por eso escribo en papel. Me parece paradógico que este lugar llevado por religiosas cristianas acabe siendo un reducto del Islám quizá no más radical pero sí más inculto.

La película de la tele es una de esas violentas tontas americanas que Hollywood fabrica en serie. Humm... ¿Se habrá estropeado el proyector?

En un momento se oyen jadeos femeninos tan explícitos que, como desde mi rincón cara a la pared no veo, bajo a asomarme sorprendido de que pongan escenas de sexo explícito.
Tenía que haberlo imaginado:
La cámara está haciendo un largo travelling por la casa en dirección a la habitación donde se está follando. El chico y la chica están sentados en la cama, presumiblemente en el colchón y con las piernas entrelazadas aunque sólo se les ve de cintura para arriba. La chica está de espaldas, el chico de cara, y aunque se mueven rítmicamente hay algo que sorprende: La chica lleva sujetador...
Uno no entiende bien que estén follando tan tórridamente sin haber pasado antes por el disfrute de jugar con las tetas...
Vuelvo a mi rincón. Justo debajo de la escalera hay dos mesas donde están jugando a las damas con tablero y fichas de ajedrez.

En la zona de la cocina hay un "usuario de confianza" árabe...
Esta también fue una norma que se añadió con posterioridad. Las dos primeras veces que vine aquí entrabas en la cocina, y aunque la primera vez te acompañaban, siempre había 4 ó 5 personas en la cocina, sentadas o sirviéndose...

El aumento de las normas, el crecimiento arborescente de la legislación, con normas, nuevas normas, decretos, subdecretos, y normas concretas para casos concretos son siempre síntomas de que la sociedad, la organización no funciona bien. Nos olvidamos de los principios y empezamos a legislar, y luego nos atenemos a la letra de la ley. La sociedades enfermas necesitan una ley para cada cosa, y se olvidan del preámbulo de la ley, que es la declaración de intenciones de una sociedad. La sociedades sanas saben la intención del legislador, que es la intención de la misma sociedad al legislar. Tienen muy pocas normas, y sólo las aplican si respetan el sentido de la ley. Parecería, ya que nos hemos criado en sociedades de legislación creciente, que la multiplicación de normas, la atomización legislativa resultan inevitables, pero si puedo imaginar otra forma de gobernarse es que es posible. Por eso lucho, esa es mi bandera...
Derecho consuetudinario; Si no lo hay se aplica la costumbre: Mores - Moral.
Si no hay ley aplíquese la ética, que es un refinamiento filosófico de la costumbre, la incógnita despejada de qué nos gobierna la costumbre, o al menos un intento de ir a esa raiz.


Pero mientras escribo esto refunfuño en mi fuero interno, recuerdo lo que me han contado los recogedores de comida a punto de caducar de junto a los "consums"
Moros y gitanos rumanos son los que jodieron ese modo profundamente ecológico de conseguirse el alimento. Peleas por la comida, espectáculo deplorable para los vecinos y dejar muy sucios los alrededores han traído como consecuencia que cada vez sean más escasos los supermercados que se deshacen de lo casi-caducado en contenedores accesibles.

Relegado al hueco de la escalera hoy no podré cargar el ordenador. de hecho ya nos tiran. El viernes que viene más...

5 comentarios:

Jorge dijo...

Normas y más normas... como si nos protegieran de algo... cuando en realidad nos hacen más irresponsables, violentos y primitivos porque cumplimos leyes que ya no comprendemos en toda su dimensión y nos reducimos a un mero acto causal de acción-reacción cumpliendo la ley de turno para evitar el castigo.

Nada debería estar prohibido, solo así tendríamos el verdadero reflejo de nosotros mismos.

María dijo...

Así que, es verdad...

Pues juraría que sois las dos caras de una misma moneda, uno en medido y otro desatao ;-)

debe ser casi obsceno y surrealista que yo diga esto, dedicándome a lo que me dedico, pero en el fondo estoy con vosotros, ya veis.

Estamos encadenados desde que nacemos vivir en una telaraña de normas, reglas, leyes y parafernalia jurídica que en realidad, además de no servir para nada, la mayoría de las veces, parece que nos marca el camino por el que sí o sí, debemos andar.

En realidad la cosa, es mucho más sencilla . Una norma básica y multifuncional... puedes caminar delante, detrás o al lado, jamás encima, ni empujar, ya está.

Pero oye, Huella ¡¡sin querer tú también tienes tus normas y mirando a otros te sorprende que no las sigan!! lo del suje, digo;-)

Yo estoy contigo... pero en un sitio así, no hay tiempo para juegos, supongo.

besos

PD
Voy a ver a tu amigo, a ver que burrada me suelta, debo tener un puntito masoca yo jajaja

huelladeperro dijo...

María, que me parece que has leído en diagonal ;) Pero como quizá mi escrito presta a equivoco me explicaré mejor:

Yo estaba en un centro de baja exigencia (se puede ir drogado o borracho siempre que no te metas mucho con los demás) para desarraigados sociales y gente sin techo bajo el qaue dormir. La escena tórrida de los gemidos folladores estaba teniendo lugar en la tele, y era "la escena de sexo" de una estúpida película americana de a 10€ la docena de las que hace Hollywood como si fueran bollitos de Bollywood. Lo incongruente de los gemidos extraordinariamente explícitos con lo pudoroso de la escena sentados a lo indio frente a frente en la cama, bien peinaos, sin sudar, y sin siquiera haberse quitado el sujetador la chica me hizo pensar mucho. Sobre todo por que esos espectadores concretamente debían, si eran un poco humanos, sentirse inquietos por el voyerismo (la participación en unba intimidad sexual ajena) del que se les hacía participar contra su voluntad. (al menos los que como yo no estaban de cara a la pantalla).

2) en cuant al tema concreto del post: Al contrario, María, lo que es sacrílego es que haya tan pocos jueces, abogados, fiscales, procuradores y funcionarios judiciales que piensern como nosotros que lo inmportante de las leyes no es la letra, sino el espíritu. No el texto, sino el preámbulo. No los artículos, sino la declaración de intenciones.
Lo sacrílego es que haya tan pocos políticos; miembros de la judicatura y miembros de los cuerpos de seguridad del €stado que entiendan que mejorar un país consiste en hacer que disminuya el número de leyes, no en aumentarlo. En aplicarlas lo más laxa y humanamente posible. Y en aplicar las menos posibles y más generales en vez de tantas como se pueda y más particulares.

Besos a los dos y que os follen

P dijo...

porque existe un contexto y no podemos abstraernos de él, la bola de leyes se justifican a si mismas en una especie de afan de proteccion del mas debil, aquel que no puede defenderse solito, el que no tiene voz... "Ironicamente" este mas debil terminara siempre siendo el mas perjudicado, con o sin leyes, porque en los marcos comportamentales humanos han quedado atras las leyes naturales, como pa decir que estamos por encima de ellas, imagino yo..
Un dia estaba en una viña, esperando al enologo, y a 1m de mi paso una pajara volando con su polluelo recién nacido sujeto con las patas y lo dejo caer.
Yo me espanté y fui a ver al pollo, lo medio examiné "abominada por esta escena tan cruel" y pronto vi que tenia una bola enorme en la panza, tumor o algo asi, imagino de nuevo.
A los 2 minutos ya habia cambiado mi pto de vista porque crei entender que la madre boto a su cria simplemente porque ésta no sobreviviria, no era apta, estaba enferma, lo que sea.
No fue donc crueldad lo que vi, fue "sentido comun natural", fue una de las leyes naturales mas basicas en plena ejecucion.
Nosotros, humanos tan superiores que somos (...), mantenemos a nuestros enfermos vivos hasta cuando ellos ni siquiera lo quieren. Eso es lo humano, obvio.
Una manada de bichos en el bosque tiene sus codigos y leyes absolutamente intransgredibles : los lobos mas fuertes comen primero, los mas jovenes y menos poderosos al final y esto no es desgracia, es logica natural y ningun individuo la discute (y quien lo haga hay que ver lo que le pasa).
Nosotros, sin embargo, hacemos al revés.
Supongo que no solo hay aspectos negativos en la imposicion, creacion y aplicacion de leyes.. Y ese aspecto de genuino interés en el bienestar de todos es, imagino, el espiritu de la ley.
En fin, eso imagino. Y al final no sé mucho porque a veces me quedo en la parte "debil" perjudicada-en-vez-de-ayudada.
Por otro lado los abogados siempre remarcan que ellos estudian "derecho" y no "leyes" pero tristemente lo que he visto es mas bien sujetos manipulando leyes existentes, amparandose en vacios o ambigüedades.
Total que al final no sé na', como en casi toda conclusion en mi vida :s (y es que aun estoy en digestion, ya ves que hay cosas que uno cree, a priori, que tiene claras y cuando les da una vuelta de tuerca resulta que se revuelve toda la claridaa)

Jorge dijo...

Chapeau, P!