25 dic 2009
13 dic 2009
Punto de contacto
En la frontera entre yo y el mundo se libra la batalla.
Ahí hago juegos malabares con lo que toco.
Soy el único responsable de esa frontera.
1 dic 2009
Los perros según las personas
19 nov 2009
Después de él el fin del mundo
Por eso eleva los brazos al cielo.
En un último gesto de retener a Dios allá en lo alto.
16 nov 2009
Ser o no Ser
Una estudiante de sociología danesa, Tanya Yorgensen**, ha calculado el tiempo que los humanos han empleado en repetir la famosa frase desde la primera representación de Hamlet, y esto da un lapso muchas veces superior a lo que duró la propia existencia de Shakespeare. Según los cálculos de Tanya cabrían unas mil quinientas vidas del bardo, esto es, hubiéramos tenido a Hamlet repitiendo la primera sentencia de su monólogo desde la aparición de los primeros cromañones hasta hoy...
Algo hay sin duda en la frase que nos llama, recurrentemente, a buscarle un sentido nuevo aún no apercibido.
¿A qué se refiere el bardo?
Ser o no ser.../ y luego viene la cuestión, pero si hay una cuestión es porque hay que decidir, porque se puede optar, y entonces la libertad del hombre pone al intelecto a trabajar sobre la duda, buscando una respuesta, que permitirá planificar un plan, que será personal, y que lo llevará a... Ser o no Ser. Pero si este hubiera sido el sentido, seguramente Shakespeare hubiera empleado otra frase: suicidarse o no suicidarse; vivir o no vivir; mantenerse (por un esfuerzo consciente) en toda la integridad o dejarse llevar por las fantasmales manos entrópicas que tiran de nosotros desde la tumba...
Ser o no Ser.../
El muchacho tiene en las manos la calavera de su padre, muerto de una muerte agudamente dolorosa, y ve en ella la prefiguración de su propia muerte, inevitable. Sin duda filosofa sobre el sentido de la vida y el de la muerte
/...esa es la cuestión.
La cuestión es precisamente que él, con su mano de carne, sostiene ante sus ojos la calavera de hueso, muerta, de su propio padre. Y los ojos vacíos de su progenitor; de su propio origen en el mundo; miran sus ojos repletos de vida y de preguntas sin contestarle con nada más que con ser lo que es, una calavera seca, donde ya ni los gusanos se alimentan, y que es, a la inversa del vacío del que hablaba Lao-Tsé que hacía que la taza fuera taza, la substancia que permitió que en el hueco anidarán la esperanza, el amor, la confianza, la sabiduría, la responsabilidad, y también los demonios de aquel que fue su padre y ahora ya no es nada.
La cuestión es que entre el ser y el no ser se sitúa todo cuanto podemos transmitirnos sobre este mundo, como Shakespeare nos transmite su reflexión en boca de Hamlet, pero al final todo ello es del ser, y del no ser no sabemos nada, salvo que es el vacío que hace a la taza, o el cráneo que encierra el mundo.
O quizá sea la madre del universo, una cosa indefinible e inexplicable, de quien Lao-Tsé, que nació viejo de más de ochenta años, intentaba tomar teta.
Lo mismo que Shakespeare, porque si no... ¿a qué ese empeño en poner la cuestión (el fondo y la forma de nuestra taza) en esa misma cuestión?
Lo mismo que los cromañones; que llevamos ya ochenta mil años tomando en nuestras manos las calaveras de nuestros padres y tratando de entender qué es el ser y qué es el no ser.
*Helen Keller "luz en mi oscuridad" cap. III
**Tanya Yorgensen "El umbral significativo: un ensayo sobre la influencia de las obras de Arte en la inteligencia global" (aún no traducido al castellano)
14 oct 2009
La pérdida de los ritos de iniciación
Hace dos o tres semanas vi en la tele una película al estilo de los remakes yankis de "rebelión en las aulas", ambientada en Madrid, y obviamente rodada pensando en el mercado americano.
El contenido de la película era: multiculturalidad conflictiva; barrios marginales; agresividad juvenil; bandas callejeras "suputamadre" profesores motivados; profesores hiperpasotas; jodidas vidas personales de todos y cada uno de los alumnos; ultimatum administrativo para cerrar el instituto; machismo-feminismo jodido; muerte de alumno por la banda "suputamadre"; música como elemento cultural aglutinante y salvador; y final feliz con todos los padres aplaudiendo a rabiar la obrilla de los nenes. La pelicula me pareció deshonesta y peligrosa. Deshonesta porque no refleja la realidad sino que adapta el cliché de ese tipo de peliculas españolizándolo. Peligrosa porque a pesar de su fachada de "buen rollito"; igual que falsea los datos reales del problema puede realimentar actitudes chungas en todo tipo de espectadores poco críticos. Quiero decir; al poner en el candelero un tema que no existe, la peli le da ya carta de naturaleza y abre, por así decirlo, la caja de los males (la de Pandora).
Un par de días después, en el parque de enfrente de mi casa, veía a los jóvenes relacionarse entre ellos. Me era más que evidente que no se fían de los adultos, y que no los toman como modelos. Lo que pasa, me decía, es que se ha perdido la continuidad cultural. La cadena de confianza que debe unir como eslabones a los miembros de una misma especie y que va del más viejo hasta el más joven está rota. Y yo podía señalar donde estaba la ruptura: los padres de estos chicos estaban viendo la tele. Las madres se estaban nutriendo espiritualmente de los magatchinos de cotilleo y otros realitishous. La edad mental de los padres, su experiencia de vida había sido superada ya por lo vivido por sus hijos... ¿de quién iban a aprender? ... y tenemos suerte -pensaba- que a pesar del estúpido entusiasmo de esos actorcillos y directores mezquinos, mediocres e irresponsables por hacer parecer Madrid una ciudad sin ley y el problema mucho más grave de lo que creen; a pesar de esa estúpida pasividad de madres y padres y ese mal entendido respeto a los hijos que hace que las madres no tomen ninguna iniciativa y se limiten a preguntarles a sus hijos ¿qué quieres que hagamos? (lo oigo 15 veces al día); tenemos suerte de que los jóvenes adolescentes sean, en general, tan formalitos... Sí, se ha roto la continuidad temporal, la continuidad cultural, y los jóvenes ya no tienen adultos a los que pedirles consejo. Sólo tienen a otros jóvenes: los más mayores del grupo. ¿Y a estos quién los guía? Los ritos de pubertad, morir para volver a nacer, circuncisiones, escoriaciones y tatuajes, velar armas, noche en la selva, ingesta de drogas dirigida por un chamán, los misterios eleusinos, o el modo, más lento y menos traumático, (quizá el más elegante que hemos tenido en occidente) en el que griegos adultos educaban, a lo largo de años, a griegos más jóvenes, en lo que era precisamente ser adulto. No. Abandonados a su suerte. Están abandonados a su suerte. A estos no los guía nadie.
2 oct 2009
Estudiándome a mí mismo...
1 oct 2009
28 sept 2009
circular por la ciudad
La importancia de las ceremonias
27 ago 2009
PALLÁ
Cuando empiezas a comprender
el sentido de la vida
y vives, quizá, de
forma más pertinente
es cuando te haces viejo
y cada vez te queda menos
para la muerte.
Ramadín, ramadán, ramadín don dan
.
Dios, en esta época del año,
prefiere llamarse Alá, porque
se divierte mucho más.
23 ago 2009
Crónica en negro II
trascendencia
8 ago 2009
Ama y haz lo que quieras
12 jul 2009
1 jul 2009
El hombre es esclavo de sus pasiones y obedece a su camello.
28 jun 2009
21 jun 2009
Y aquí estamos, Madre, viendo pasar los años. Ya poca cosa queda de la alocada jovencilla que fuiste un día.
Aunque sé que fuiste joven, siempre te vi vieja, porque mira, me llevabas de ventaja muchos años.
Y qué miedo debe dar morirse si en el último segundo de la vida el alma se refugia en el pasado buscando otra salida.
Mejor cualquier otra cosa, Madre. Mejor cualquier otra cosa que esta angustia permanente. Mejor haberme matado en tu seno, cuando apenas sí pensaba, cuando apenas sí sentía, y no sabía lo que era el miedo.
¡ASESINA! ¡Asesina irresponsable! que dándomela vida me has dado la muerte.
17 jun 2009
12 jun 2009
retrato en negro (parte I)
Los primeros fueron senegaleses: Babacar, Mamadou, Boby, Don, Jean-Pierre, Brown, Tilot...
Hablaban con voz grave; un peu enjouée; un francés académico, rico y fluido. Pronto al Portalet empezó a acudir personal ávido de exotismo y de emociones nuevas. Mujeres sobre todo, en grupo al principio, y después solas. Pero también vinieron hombres, los suyos, vigilantes. Y otros, atraídos por la miel de unas mujeres fáciles, que quizá turbadas en el último momento o bien rechazadas podrían caer, si este esperaba pacientemente, en las garras del blanquito de turno.
Después llegaron los macarras: Atraídos por los rapiñadores, que siempre habían sido presa fácil para ellos, empezaron a introducir entre las descocadas damas locales a sus propias "cocottes".
Como en aquel ambiente de musculosos negros, ávidos de mujeres blancas, su negocio corría cierto peligro, al final sólo quedaron aquellos que podían defender sus fuentes de ingresos con el argumento más sólido del mundo: "es mía". Me refiero, claro está, a los maridos...
Los Yonkies eran los hermanos menores de los auténticos Hippies, que heroica y románticamente se habían dejado caer en brazos de la heroína, para vivir sueños constantes y desdibujar las fronteras entre lo real y lo imaginado.
A diferencia de sus hermanos mayores no tenían grandes ideales por los que luchar, y culpaban a la sociedad de todos sus males, haciendo así bueno con su actitud el argumento que la sociedad empleó para menospreciarlos: "usan la droga para huir". En muy pocos meses los Yonkies se convirtieron en estadísticas de "inseguridad ciudadana", (expresión que unos años después haría furor). Y justificaron un incremento significativo de las dotaciones policiales asignadas a nuestras calles, con el consiguiente aumento proporcional de otro cierto tipo de "inseguridad" policiacal.
la gente, nuestra gente de España, empezó a mirar mal a los negros, y eso no pudo evitarlo ni la nueva política de penalizar y perseguir la venta, consumo y tenencia de drogas (en el 86 nos hacíamos los porros delante de los maderos), ni la masiva arribada de moros marroquíes y argelinos que, comportándose como si hubieran llegado al paraíso, se emborrachaban; tomaban sin preguntar cuanto les apetecía; y molestaban a nuestras mujeres como si de huríes puestas aquí para su solo placer se tratara. Ni siquiera la simpática figura del negro con bolsos de viaje llenos de "bibelots" que se recorría decenas de kilómetros de selva urbana cada día con la cantinela del: "kompra, paisa, compra" consiguió cambiar esa mirada de disgusto que nos causaban, y sólo ellos (los negros ambulantes), saben cuánto hubieron de soportar por parte de estúpidos, miserables y degenerados blancos blanduzcos bromas, burlas e indignidades.
3 jun 2009
Hace unas semanas una vieja amiga me invitó a comer a su casa con su familia. Y había otra invitada, más vieja aún, de unos 73 años. ¡Con una vitalidad!
Tan hermosa que me enamoré.
Y se notaba. La invitada lo notó, estoy seguro, y creí percibir un par de veces en sus ojos como un brillo de diversión ante el halago.
La comida fue gozosa y alegre.
La conversación fue rica e inteligente, densa y fluída. Y las cuestiones más elevadas y teóricas tenían un toque humano y pragmático. Y las cuestiones más terrenas adquirían consistencia intelectual. Y humanidad.
La invitada nos dejó pronto.
Tenía que volver con sus monjas, a dirigir su convento y su orfanato.
Unos días después mi amiga me comentó:
.- Le dije a Sor _____ que nunca te había visto tan callado.
.- ¿Y? le pregunté sorprendido por la imagen de mí que descubría en ella.
.- Sí, me contestó, "pero cada vez que abría la boca era para decir justo lo que había que decir".
Ojalá exista la reencarnación, porque la próxima vida me pido con ella.
2 jun 2009
¿Y qué diablos piensa Dios del mundo?
Se me ocurre que Dios debe hacerse también esas preguntas fundamentales que nos hacemos todos:
¿Quienes somos?
¿De donde venimos?
¿A donde vamos?
¿Es mejor el bien, o el mal?
¿Porqué existe el ser, y no más bien la nada?
¿Es posible el sexo sin amor? ¿Y porqué es tan poco satisfactorio?
Y otras así tan importantes, y que nos definen como seres racionales...
Y la verdad, la verdad la verdad, pero verdad de la buena, es que si Dios se ha preocupado un poquito de metafísicas y ontologías...
no me puedo imaginar que ahora pueda ser otra cosa sino existencialista.
4 abr 2009

Alguien me estaba empujando el codo. Me giro: es un perro.
(Los perros tienen una pronunciación muy defectuosa, y entienden poco nuestras palabras, es decir, lo que creemos que decimos. En cambio tienen un excelente lenguaje corporal con el que pueden expresar conceptos sutilísimos, y sobre todo entienden muy bien lo que decimos, es decir, lo que a despecho de nuestras palabras expresa nuestro lenguaje corporal)
.- Déjame en paz, tío, ¿no ves que me estás molestando?
El perro se puso delante para que lo viera. Era un Rotweiler. En ese momento debí hacer esta foto, la primera que le hice, la que sin duda irá a parar a los museos extraterrestres de dentro de mil años..
.- ¿¿?? Perdona tío, es que así agachado y con ese olor me parecía que eras un hombre-perro...
.- Me has tocado el codo justo cuando iba a pulsar el disparador, estaba muy concentrado... bah, no pasa nada, ¿qué quieres?
.- Mira, que he visto que has dejado una bolsa en el alfeizar de esa ventana y sé que tiene comida, ¿no me darías un poco?
Ya estábamos junto a la ventana, donde estaban mi paraguas y mi bolsa, así que no podía engañarle.
.- Son tres panecillos de chocolate, que los llevaba a casa de unos amigos para desayunar, pero te puedo dar el mío.
.- Gracias.
Y se lo comió.
.- ¿Dónde está tu amo?
.- --- --- --- ¿Qué?
.- Tu jefe, tu humano, el que se ocupa de tí. ¿Dónde está tu responsable?
.- Estoy sólo.
.- Eres un perrazo muy grande para andar solo por la ciudad, ¿no sabes volver a casa?
.- Eso es, no sé volver a casa.
Discutimos algo más sobre el tema pero no logré sacarlo de ahí.
.- Bueno, si me sigues igual te puedo ayudar -le dije.
Y me dirigía a un veterinario cercano de guardia 24 horas.
El perro, qué suerte la mía, no tenía chip. Ni lo conocían allí.
Anduvimos mucho tiempo recorriendo el barrio de arriba abajo. Vimos varios dueños de perros y otro veterinario de guardia. Nadie lo conocía y él no hizo ademán de reconocer nada.
Al final, cuando estuve seguro de que el animal no escondía aviesas intenciones ni era un loco peligroso disfrazado de perrito bueno llamé a mi amiga. En su casa llevaban 3 horas esperándome para desayunar...
.- Voy con el Rotweiler.
.- Aquí no me lo traigas que me da miedo.
.- ¡Pero si voy siempre con el Rubio y la Cindy!
.- Es distinto, ellos son buenos.
.- Y este también es bueno.
.- No me fío.
.- Bueno, baja abajo y lo ves, y tú decides.
.- Así se hizo, y claro, le gustó.
Pero qué sorpresa, cuando intentamos entrar en el patio el perro se negaba.
.- ¡No, no, que me da miedo!
Este no sabe nada de puertas estrechas -pensé- sólo de portales anchos.
Al final conseguimos hacerle pasar sentándonos en las escaleras del patio con la puerta abierta y hablándole muy cariñosamente.
El ascensor...
.- ¡¡No, no, a esa caja estrecha no!! ¡¡ahí si que no me meteréis!!
Y desde luego parecía imposible, pero en el patio no se podía escapar como no fuera hacia las escaleras, y estas también le daban miedo. Al final lo cogí en volandas y de este modo poco digno entró en el ascensor.
Seis pisos; lo que tarda en subir un ascensor normal seis pisos; y un axfisiante olor a miedo lo impregnó todo: El ascensor, nosotros, nuestras ropas...
Este no sabe nada de escaleras ni de ascensores -me dije- siempre ha vivido en un bajo o en un chalet.
Pero... ¿qué hacía entonces en pleno centro de la ciudad?
Seis horas después llegaba a casa con el perro, collar, correa y pienso que había mendigado en los veterinarios, con la esperanza de que estuviera lo bastante cansado para no crearme dificultades con Rubio ni con los sesenta gatos del solar.
No me las creó. Comió y se echó a dormir en la alfombrita que le puse, y poco después pude salir a dar al Rubio y a la Cindy un merecido paseo nocturno.
Ved aquí una foto de los tres hecha una semana después.

29 mar 2009
Menos niños y más linces
La valiente campaña que ha hecho la Conferencia Episcopal Española en defensa del Linx Pardinus, uno de los cuatro únicos representantes de género Linx que existen en el mundo, y de cuya supervivencia los españoles hemos de sentirnos profundamente responsables supone no sólo una implicación decidida de nuestros pastores en defensa de la diversidad biológica sino que, tomando ellos el liderazgo ecologista en pro de la salvación de nuestros escasos e indefensos hermanos animales se abre para los linces un camino de esperanza hacia la supervivencia como especie que hasta ahora tenían prácticamente vedado.
También supone esta campaña una revisión callada de las posturas de desprecio de los derechos de los animales que ha tomado tradicionalmente la Iglesia Católica, haciéndose complices y minimizando la maldad de acciones como la caza recreativa, el toreo y el uso de los animales para los más diversos fines sin reconocerles ni dignidad ni derechos intrínsecos.
Pero sobre todo, y desde el propio punto de vista de la Iglesia, supone ¡por fin! un reconocimiento de la responsabilidad que para nosotros deriva de las palabras del Génesis, cuando en el Capítulo uno, versículos 26 y 28, después de crear Dios los animales y ver que es bueno, decide crear al hombre a su imagen y semejanza, y hacerlo señor de ellos. Porque ¿qué puede significar esto sino que Dios, habiéndonos creado semejantes a él, confía en nosotros, y en que también hallaremos buena su creación, y seremos señores de ella? ¡Señores! no verdugos, ni tiranos, ni exterminadores.
Por eso me adhiero de todo corazón a la campaña de la Conferencia Episcopal Española, y por fin me siento orgulloso de mis obispos y me felicito de que hallan tomado bajo su protección al Lince Ibérico, la especie de felino más amenazada de extinción del mundo, igualándolo en el cartel con un bebé humano, significando así que todos somos hijos de Dios, y añadiéndole el sello rojo "LINCE PROTEGIDO" significando así que nosotros, como señores de ellos por mandato divino, tenemos la responsabiliidad de protegerlos.

Sí, yo también pienso, como los obispos, que hay demasiados niños y muy pocos linces en el mundo.
Amigos hasta en el Infierno
No os diré quien.
Se dice el pecado pero no el pecador.